RSS

Vos en mí, yo en vos.

16 Feb

En alguna parte de este blog, hace mucho tiempo atrás, escribí que la bitácora iba a funcionar como una suerte de diario personal, como una extensión de mi mente; en ese tiempo, no quería seguidores, no quería lectores, escribía por mí y para mí. Hoy están ahí en algún lugar del Globo leyendo mis palabras sin que yo se los pida, navegan dentro de la mente de un desconocido que aún escribe para sí mismo en muchas ocasiones. Ésta es una de ellas.

En momentos como este me siento en el sillón y me pongo a pensar sobre mi vida, sobre la felicidad ¿qué es ser feliz?¿cómo es ser feliz?¿cuánto dura?¿soy feliz? Siento que he creído ser feliz una infinidad de veces, un momento tras otro llegan desde lo más profundo de mi memoria como imágenes sueltas, me hacen dar cuenta de que ser feliz es algo agotador, buscar la felicidad idílica es como querer encontrar Atlantis durante un paseo en bote. Creí ser feliz cuando era más chico, pero era inocente e idiota, con el tiempo comprendí que esa no era la felicidad; creí ser feliz hace unos años, duró poco, se esfumó antes de poder saborearla; creí ser feliz en soledad, pero necesitamos a alguien que nos aliente cuando estamos mal, que nos de un abrazo fuerte, que nos diga “teamo” al oído. Nueve meses atrás encontré esa felicidad y hoy, con temor en el pecho, la veo irse lejos de mí. Tal vez, me digo, el Ser humano no está hecho para ser feliz o quizá estamos interpretando mal el concepto.

¿Ser feliz es tener una vida perfecta? En caso de que la respuesta sea afirmativa deberíamos preguntarnos ¿qué cataloga como perfecto? ¿Perfecto es aquello que la sociedad impone (pensemos en la familia tipo de los años ’40 norteamericanos con sus casas blancas y azules, sus parques, sus vecinos felices; la foto de la publicidad de cereal) o es aquello forjado por nuestros deseos? La perfección es terriblemente subjetiva, somos nosotros los que formamos una idea de perfección en relación a nuestros deseos en conjunto con lo que nos impone la sociedad. Esa es la perfección. Hace nueve meses me di cuenta, al ver su sonrisa, que había encontrado mi pedacito de perfección dentro de todo el caos que me rodeaba.

Releo estos párrafos y realmente no sé a qué quiero llegar, eso es lo más parecido a una tormenta de pensamientos que he tenido desde quién-sabe-cuando. El caos reina por todos lados, hay caos en mi cabeza, caos en mi escritura, caos en mi vida. Recuerdo claramente a Hesíodo en este momento, pienso en la Cosmogonía y en sus palabras “para que haya cosmos (orden) tiene que haber kaos (caos)”, entonces si tengo el segundo asegurado, significa que el primero tiene que existir como un ente concreto, físico… Ella. Es así, siempre vuelvo a Ella, desde el día en que la conocí que todo ronda alrededor de Ella. Hasta hace nueve meses atrás (y esto ya se llama aliteración) el amor, ese sentimiento tan raro y tan deseado por el Hombre, no existía para mí, para mí eran mentiras, leyendas, pavadas, lo que sucedía en ese entonces era que había una especie de bloqueo en mí, sabía que amor significaba dolor y no quería salir lastimado porque era orgulloso, porque nunca me habría dejado vencer por un sentimiento. Era un idiota. Cuando la vi, y lo reconozco ahora, cuando la vi sentada en ese cantero con esa campera negra, fumando un largo Benson, no supe resistirme, la miré y sentí que todo se me desmoronaba, todas mis defensas, todos mis temores; en ese momento no lo entendí. Pasó un mes, una luna entera, hasta que me di cuenta de que Ella era mi punto de partida, mi primer motor móvil, mi alpha. A partir de ahí todo cambió, yo cambié, empecé a ver la vida de otra forma, le encontré un sentido a cosas ínfimas, viví momentos únicos, armé un futuro en mi cabeza. Me enamoré. “Jamás imaginé que así era el amor” reza aquella canción de Horcas que tantas veces escuché.

Hoy, en este preciso momento, me pongo a ver hacia atrás y no tengo pasado, todo es borroso desde que la conocí. ¿Quién era yo? Uno más ¿Qué buscaba? Nada, sobrevivir. ¿Cómo estaba conformada mi vida? De banalidades. ¿Mis objetivos? Ninguno. Hoy sé quién soy porque Ella me lo muestra a cada rato; hoy sé que busco hacerla feliz y construir un futuro; hoy mi vida está conformada de recuerdos, hermosos recuerdos imborrables, de esos que duran eternamente como tu primer golpe en bicicleta, tus primeros amigos, la llegada de un/a hermano/a; hoy tengo por objetivo vivir, construir y finalmente morir en algún momento con una vida feliz, con su sonrisa a mi lado.

Ese soy yo ahora, pero este otro, dubitativo y temeroso, débil y expuesto, es el que lee “quiero seas quien me haga sonreir cada día” y sabe que hoy no lo está cumpliendo. Este soy yo, pensando por demás, dejando fluir mi consciencia en vivo en directo. Ludmer dijo en uno de sus libros que la desnudez y los sentimientos exponen toda nuestra vulnerabilidad frente a los otros, nos hacen flaquear, pero al mismo tiempo muestran lo que realmente somos.

Cambio y fuera.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en febrero 16, 2012 en My mind

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: