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¿En qué pensás, cuando pensás?

17 Oct

Pensar es querer escribir esto ordenando las palabras, pensar no es lo que sucede en mi cabeza mientras los bits se convierten en caracteres visibles, pensar es lo que me llevó a escribir esto en primera instancia, pero no el fin último. Pensar, si todos pensáramos dos minutos antes de actuar, ¡qué diferente sería la vida!

Hay acciones y reacciones, activar la cabeza, detenerse dos minutos y vislumbrar la vorágine de la vida desde afuera puede ser el único modo de impedir cualquier tipo de reacción indeseada frente a una acción inapropiada. La felicidad, atada a cada uno de nuestros movimientos, estalla en el mismo instante en que el constante devenir del tiempo (con sus idas y vueltas) se ve impulsado por un acto falto de pensamiento. Pensar en pensar es, claramente, metafísica del pensamiento, o pensamiento de la metafísica, en verdad no estoy demasiado seguro; lo único de lo que tengo certeza es de que pienso, dijo René, pero en ese momento, estaba pensando en que pensaba y que pensar es lo único que hacía para existir. El intrincado juego de palabras, la aliteración hasta alcanzar la cacofonía, puede ser un excelente —por no decir el más perfecto— reflejo de nuestros pensamientos.

Pienso en Vladimir y Estragón esperando a su “pequeño dios” a la sombra de ese árbol deshojado, pienso en el monólogo de Lucky, en la verborrágia absurda que expulsaba su boca y no puedo dejar de imaginar en que Beckett plasmaba en esas acciones de sus personajes los sucesos que tenían lugar en su mente. Pensaba en que lo estaba haciendo y el resultado fue “Esperando a Godot”. De todas formas, la teoría del caos no se aplica a esa obra, todos y cada uno de sus personajes son estáticos, la vida no lo es.

Encontrar la verdad en un autobús, como propone Cortázar en “Una flor amarilla”, es un ejemplo de que la teoría del caos es real, pero al mismo tiempo demuestra que pensar en exceso es tan malo como no hacerlo.  Ese hombre probablemente se encontró con un niño al que le implantó su vida, como cuando recordamos un sueño y lo modificamos según nuestro criterio, nuestro deseo, alejándonos, muchas veces, de lo que realmente vimos. Es posible que el niño haya terminado muriendo por culpa del deseo del hombre por que fuese una imagen de él mismo, porque la esquizofrenia lo llevó a desarrollar una realidad inexistente en la que él se encontraba con su propia reencarnación debido a un salto en el disco del destino. “Sobrepensar”, pensar en exceso no es más que un sinónimo de “sucesos nefastos”, pensar en pensar es —lejos de pensar al cuadrado— lo nefasto per se.

Pensar deriva en la creación de mundos fantásticos, en la conformación situaciones ilusorias. Pensar puede acarrear problemas o construír maravillas; uno es capaz de forjar un mundo de la nada o destruir todos los mundos existentes. Sentarse a pensar antes de actuar es el acto más sabio que el hombre puede realizar, aunque en determinados momentos la situación nos supere, aunque el mundo se convierta para nosotros en la biblioteca de Babel donde no entendemos nada y al mismo tiempo entendemos sólo lo que queremos entender, pensar no deja de ser una buena decisión. Escuchar la multiplicidad de lenguas, intentar comprenderlas y desencriptarlas para luego responder es pensar en pensar. Pensar al cuadrado o la metafísica del pensamiento.

Me pregunto qué habría hecho el personaje de Borges en “Ruinas circulares” si se hubiese sentado a pensar en su destino antes de lanzarse al fuego en busca de su propia invención, de ese sujeto que creó con el pensamiento.

“Pienso, luego pienso que existo”, tendría que haber planteado Descarte en sus “Meditaciones”.

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3 comentarios

Publicado por en octubre 17, 2011 en My mind

 

3 Respuestas a “¿En qué pensás, cuando pensás?

  1. Miss Bathory

    octubre 28, 2011 at 6:40

    Dos cosas muy acertadas:
    1.- Pensar en exceso es tan malo como no hacerlo.
    2.- “Pienso, luego pienso que existo”

    Nota: deberías registrar la frase 🙂

     
  2. Tinianov

    octubre 31, 2011 at 11:59

    Qué alegría volver a verla por mis dominios Señorita Bathory, gracias por pasar por este lugar olvidado de la red. Voy a tener que ir a averiguar al SADAIC cuánto me cuesta patentar la frase antes de que un segundo Descartes, más vivo que el primero, me gane de mano.

     
    • Miss Bathory

      noviembre 24, 2011 at 0:17

      Je, por ahí hay unos cuantos “Descartes” y bien vivos eso sí, lo puedo asegurar.
      Y de nada, es un enorme placer leer tan magnas muestras de sabiduría e inteligencia. Un verdadero deleite (y disculpas por si sueno aduladora… No es por ser “jalabolas”, es que en verdad eso pienso de tus escritos).
      Saludos desde Venezuela 🙂

       

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