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Una final en el ring

13 Jul

El final del mundial, el final del amor por el fútbol, los equipos raros, los países de Europa del Este y los pulpos videntes. Por fin se terminó, y lo digo con cierta bronca/envidia, el “evento deportivo más grande del universo” —siendo que, en nuestro carácter de etnocentrismo absoluto, por no decir egocentrismo, presuponemos que no hay otras civilizaciones en el universo que practiquen deportes más entretenidos; o, ni siquiera, deportes—: el MUNDIAL.

Este acontecimiento llevó hasta sus escalones más altos a dos equipos que —oh, qué casualidad— no tenían ninguna copa en su haber. España y Holanda se enfrentaron el domingo por la tarde (GMT -3) en una de las peores canchas de Sudáfrica: el Soccer City. Jimmy Jumper, el reconocido irruptor de eventos deportivos, estuvo a punto de “engorretar” el dorado trofeo, si no hubiese sido porque lo taclearon a último momento. Sin embargo, este dato gracioso es, ni más ni menos, que un complemento de tan paupérrimo mundial. El ganador fue España (1-0), con mucha ayuda de la suerte y mucha para dirección del árbitro de turno (Webb) que, pese a ser considerado “el mejor del mundial” resultó ser tan malo como todos los otros.

Dos horas de partido, muchas patadas, muchas amarillas, un corner que “nadie vió” y un gol de España que los convirtió en campeones a dos minutos de los penales. “La” pulpo Paul, una vez más, tuvo razón, su preferencia por el color rojo muy evidente. Pero, lejos de los pulpos y las visiones, el seleccionado de Del Bosque demostró tener un juego mucho más limpio que su adversario, quien se dedicó a repartir patadas a diestra y siniestra aprovechando que el árbitro estaba intentando esquivar pelotas, pensando a quién le ponía amarilla y saludando a la tribuna. Durante el primer tiempo, la Naranja Mecánica se cargó seis tarjetas amarillas al hombro y la condescendencia de Webb impidió que le expulsaran a la mitad del equipo. La patada del karateka De Jong será recordada como el punto cumbre del horrible arbitraje de esta emisión de la copa del mundo, era una clara expulsión que concluyó en una tarjeta amarilla y un “llamado de atención”; no se puede negar que si Webb hubiese tenido un tetris durante el partido, habría estado jugando.

Pero dejando de lado el arbitraje, las patadas, los pulmones reventados y cualquier otro tipo de accidente, hablemos del juego. Ni España ni Holanda fueron superiores, el partido estuvo muy parejo pese a que el dolape Robben estuvo a punto de definir el partido en dos ocaciones: en la primera el malvado pie derecho de Casillas le desvió la pelota de un gol seguro, y en la segunda, Puyol lo tiró dentro del área sin otorgarle el penal. Sneijder, por su parte, intentó meter un gol desde los 33 mts en dos oportunidades sin mucha suerte. España, por su parte, también creó situaciones de gol, no tan seguras como las de su rival, pero si igual de ineficaces. Será, luego de la expulsión del defensor Heitinga, de la amarilla a Robben por protestar (con razón) y el corner no cobrado para Holanda que podría haber definido el partido, donde llegó Iniesta, el delantero “estrella” y convirtió el gol del partido.

Casillas lloró, Iniesta se tiró al piso, el niño Torres jamás se levantó después de lesionarse trotando, Mathijsen rebotó la pelota contra el piso por no romperle la cara a Webb, Stekelemburg se rió al ver que no iba a ser el arquero del partido, el príncipe de Holanda, marido de la argentina Máxima, jamás comprendió que estaba viendo un partido de fútbol y, finalmente, la reina de españa saludó a los jugadores de su seleccionado que ahora tienen como nuevo dios a la pulpo Paul. Ese fue el final de la copa del mundo, lleno de puteadas, odio, destrozos, paellas, sonrisas de Blatter y muchos papelitos, pero muchos. Entretenidísimo partido, lleno de patadas, violencia y odio, lo que le faltó a todo el mundial y lo que Argentina nunca hizo cuando vió que su marcador era un rotundo 4-0 contra Alemania. Forlán balón de oro, España que se suma al grupo de los “con copa” y argentina que lo mira por TV.

Adiós al mundial, adiós al fútbol, adiós a Sudáfrica —ahora tienen cuatro estadios para jugar a la bolita o correr gallinas, ustedes eligen—. Vuelve la paz y el contenido “intelectual” al blog.

Que las vuvuzelas los acompañen.

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1 comentario

Publicado por en julio 13, 2010 en Fútbol

 

Una respuesta a “Una final en el ring

  1. ronynbd

    julio 14, 2010 at 17:16

    Siempre sera mejor tener como dios a un pulpo que a un toxicomano engreido.

    Enga saludos.

     

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