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Con la frente en alto.

05 Jul

Fue un 3 de julio triste para los argentinos. Una vez más, pese a todas las similitudes que le buscamos a este mundial con el del ’86, volvimos a casa sin la copa; pero esta vez fue diferente, volvimos con la frente en alto y alentando hasta el final. Muchos hablaron y hablarán del desempeño de la selección en el mundial, del técnico y del 4-0 que seguramente permanecerá en la memoria popular como un estigma, esa Alemania imbatible que una y otra vez nos compra pasajes para volver; por mi parte, no puedo decir más que gracias.

Desde el vamos, todos sabemos que el fútbol no es más que un deporte en el que se gana o se pierde, y que, por consiguiente, no dista mucho de otros. El mundial, ese acontecimiento que tiene lugar cada 4 años, produce en la masa social de cada país un efervescente gusto por el fútbol; algo que nunca antes sintieron ni volverán a sentir hasta dentro de 4 años. Este año era especial para los argentinos, estaba el Diego y su equipo de “23 fieras“, pero bueno, la suerte no nos ayudó y la Mannschaft nos mató.

Diarios, “periodistas”, ex jugadores, todos opinan pero ninguno hace nada. Hay diarios españoles lo único que saben hacer es criticar y no se dan cuenta de que su equipo está donde está porque tuvieron suerte, porque si hablamos del juego español  hay que admitir que deja mucho que desear. Ex futbolistas salen por televisión a hablar pavadas, a tirar basura contra Maradona sólo porque ellos jamás van a estar en ese lugar. Yo soy de los que sostiene que la Selección dió todo de sí para salir campeones pero la suerte nos jugó en contra; vamos al caso, nuestro rival no era cualquier equipo de segunda, era Alemania, “das Mannschaft“, el que, a esta altura, considero el mejor equipo de este aburrido mundial.

Aún no entiendo por qué Diego, Mancuso y Enrique decidieron armar el mismo equipo que, una semana antes, demostró tener muchas falencias contra el seleccionado mexicano; desde mi punto de vista, Maxi Rodríguez y Di María no tendrían que haber jugado, al equipo le faltó un enganche durante todo el partido y la táctica le jugó en contra. Pastore tardó en entrar, Clemente Rodríguez hizo falta y, aunque me pese, Verón también. Pero bueno, el técnico hizo lo que le pareció apropiado y, aunque no me haya gustado, se lo respeto, yo no tengo ni voz ni voto, lo mío no va más allá de un comentario de café. Quizá un amigo tenga razón cuando dijo que ni con diez formaciones distintas le ganamos a Alemania.

En fin, el sueño mundialista se terminó, una vez más, contra Alemania, un equipo que demostró ser muy superior a nuestra querida Albiceleste. Precisión, velocidad y defensa, todos los elementos propios de un póximo campeón mundial. Perdimos, pero nos fuimos con la frente en alto; y por que nuestros jugadores dejaron la vida por la camiseta es que el pueblo argentino los entiende y alienta inclusive en las malas. Por mi parte, los respeto, Diego merece una segunda oportunidad como DT de la Selección y no es porque sea maradoniano —no lo soy—, sino porque dirigió mejor que muchos otros. El equipo aprendió el significado de “compañerismo“, algo que desde hace mucho tiempo no se veía en una cancha.

Cuando un sueño se cae, muchos otros se levantan. Hay que salir a cumplirlos.

El País está con ustedes. Gracias por todo muchachos.

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Publicado por en julio 5, 2010 en Fútbol

 

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