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Un gusto adquirido

24 Feb

Oh querida, me alegra que hayas aceptado a venir hasta mi hogar; aunque debo admitir que tuve algo que ver con eso. Por favor, toma asiento, quiero que estés cómoda y tranquila, ese sillón es perfecto, tienes muy buen gusto. ¿Una copa?, sabía que aceptarías. Gracias Williams, puedes retirarte.

¿La vista de la ciudad es hermosa no? desde esta altura y con ese ventanal te sientes el dueño del mundo. Es muy reconfortante pensar en que, desde aquí, todos están a tus pies. Es una lástima que eso no sea más que un deseo, un deseo que puede hacerse realidad en poco tiempo. Y hablando de tiempo, ¿tienes un minuto para mí? Oh, qué estúpido, claro que lo tienes preciosa, tienes todo el tiempo que yo quiera darte. Te voy a contar una historia por demás interesante.

Te parecerá un cliché, pero te puedo asegurar que no va a terminar como las historias que conoces, ni cerca de eso; pero ahora no importa, cuando llegue el final, lo sabrás. Sonríe, te ves hermosa cuando lo haces.

Todo comenzó hace muchas, muchas noches atrás cuando al primero de nosotros decidieron expulsarlo a la soledad de la Tierra por matar a su hermano. Trágico, por cierto, pero de no haber sido por Él, hoy yo no estaría contándote esto a ti. Entonces, como decía, muchas noches atrás, tantas que ya no puedo recordar. La mayoría de nosotros cree que es un mito como el de ese muchachito que se sacrificó por el bien de la humanidad, pero yo creo que fue real. A fin de cuentas, el primero de los míos fue quien lo acompañó durante años.

Un momento, creo que te estoy causando problemas entre “los míos”, “los nuestros” y “los tuyos”, en verdad es más fácil de comprender de lo que parece. ¿Has leído esas novelas sobre vampiros adolecentes? ¡oh claro que lo has hecho! eres joven y seguramente te llamaron la atención sus películas. Me llevo muy bien con su autora, pero, si tengo que ser sincero, aborrezco sus novelas sobre vampiros lindos -no digo que no los haya, de hecho… bueno, no importa-, con podercitos de mutante y una fantástica piel de diamante para caminar bajo el sol. ¡Absurda idea!

Los vampiros, no esos sino los de verdad, existen. ¿Te causa gracia? sonríe, sigue sonriendo porque me encanta. A mí también me causó gracia la primera vez que me lo dijeron hace… varios decenios. Si, dije decenios, no te asustes, ¿cuántos años crees que tengo, 40, 45? No querida, son unos cuantos más, muchos más, me atrevería a decir. “Silencio”… así me gusta más. No hace falta que grites, bueno, puedes hacerlo si quieres pero nadie vendrá en tu ayuda, el edificio entero es de mi propiedad y estos pisos  los más altos, son exclusivos para gente como yo, están acostumbrados.

Como te decía: existimos, somos reales -he ahí “los nuestros”-. En cuanto a “los míos”, bueno, digamos que no todos nos llevamos bien, alguien tuvo la magnífica idea de crear clanes, grupos de vampiros con diferentes formas de pensar, habilidades y características. Hay algunos realmente interesantes, otros, diréctamente podrían no estar; pero todos son útiles para mi propósito, desde los solitarios y vagabundos hasta las bestias con mucho músculo y poco cerebro. Ningún otro clan se preocupa tanto por mantener el control como el mío y tenemos razones, ¡lo hacemos desde el comienzo y lo hacemos bien!.

Tenemos poder, riqueza, distinción e inteligencia, tenemos lo que se necesita ¿qué mejor para un líder? Pero eso ahora no importa, ustedes los humanos -y si, adivinaste, ahí están “los tuyos”, lo que muchos llaman ganado-, jamás se enteran de quién es el verdadero titiritero.  En mi caso me codeo con gente muy importante, me encantan las grandes fiestas, disfruto cada minuto de la compañía, siempre hay gente a mi alrededor porque YO lo deseo. Ellos me adoran porque YO les permito que lo hagan. Me gusta el poder querida, me gusta tener el control, manejo las acciones de media ciudad y mis planes van más allá. Pero soy tan carismático que nadie lo nota.

Dime, si tuvieses que votar en este mismo instante por el nuevo alcalde de la ciudad, a quién elegirías ¿al demócrata Richard Lambert o al republicano John Romney? Sabía que ibas a optar por el segundo, cómo no hacerlo si yo le dirijo la campaña. Oh si, ese hombre tiene futuro y necesita un buen asesor, alguien que le haga los discursos, alguien que le organice las reuniones y que lo ayude a conseguir lo que quiere; pero nadie debe enterarse de que esa persona existe, y esa persona soy yo. Hoy será la ciudad, mañana Romney estará en la gobernación del estado y un día después será el afamado presidente de los Estados Unidos de América. Todo gracias a mí, claro.

Pero, al igual que todos, él no es más que otro soldadito de juguete en el campo de batalla. Mis intenciones llegan hasta el Príncipe de la ciudad. Ah, cierto, sí, hay uno de nosotros que nos “lidera” a todos; controla quién entra o quién sale, dónde están los lupinos, detiene esas absurdas cazas de sangre y es quien nos permite procrear. Eso entre otras tantas cosas. Imagínate lo que sería estar sentado en ese trono, preciosa, con todo a tus pies, decidiendo qué pueden hacer y qué no. Hasta allí quiero llegar y, aunque es un camino largo y difícil, sé que algún día lo lograré.

Los humanos y mi encanto me ayudarán a lograrlo, necesito aliados, muchos aliados, y para eso, la campaña de Romney me será de gran ayuda. Uno conoce mucha gente en la calle, se codea con otros tantos, y si te portas bien con el Príncipe y su séquito, estos últimos comenzarán a pensar en tí como posible sustituto en caso de que algo terrible le suceda a aquel. Pero bueno, supongo que ya hablé de más.

¿Qué?¿Por qué te cuento esto, dices? Déjame pensar, necesitaba hablar con alguien, y los humanos me resultan tan divertidos para esas situaciones. Además, vamos al caso, ¿crees que sería favorable para mi campaña contarle esto a uno de los míos? No seas tonta, el mundo de los vampiros es peor que un conventillo, todos saben todo y las noticias de que alguien lo quiere sacar del lugar a Svenson llegarían rapidísimo a sus oídos.

Mira qué hermoso, el cielo comienza a tornarse rojizo, el sol va a despuntar en cualquier momento. Será mejor que baje los paneles de acero sobre el ventanal antes de que me calcine como un pollo al horno; no, quemarse con el sol no es una sensación agradable, créeme.

Ahora sí, la hermosa oscuridad, el mundo tendría que ser así, oscuro, completamente oscuro. Pero, vamos a lo nuestro, ¿qué tenía que hacer yo?.. Oh, claro, que tonto soy, te dije que esto no iba a terminar como esperabas, no, no te voy a convertir en vampiro, soportar chiquillos me aburre mucho; pero realmente me gustas, eres una chica preciosa. Asique sólo me voy a dedicar a matarte, te absorberé la sangre gota por gota. Al principio te dolerá un poco, pero prometo hacerlo lo más placentero posible. Sé que te va a gustar.

Muchas gracias por venir esta noche a mi hogar. Es una lástima que no se pueda repetir. Buenas noches… o ¡buen día!

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Publicado por en febrero 24, 2010 en Cuentos, Rol

 

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