RSS

May the Force be with… me

22 Dic

“A long time ago, in a galaxy far far away” George Lucas estaba sentado en su sillón pensando cómo hacer para crear una historia tan impresionante que lo llenara de dólares por el resto de su vida. Mientras tomaba una Coca Cola y miraba “Nosferatu” por tercera vez consecutiva en una semana, una luz se encendió sobre su cabeza [la lámpara] y vió, a lo lejos en la biblioteca, una serie de libros: “La biblia“, “Budismo“, “El arte de la guerra de Sun Tzu“, “Edda menor“, “Edda mayor“, “Main Kampf“, “Historia universal del siglo XX” y “Odisea espacial 2001″. Como si las palabras hubiesen corrido hacia su cerebro ideó el primer boceto de la historia más grande jamás escrita: STAR WARS. Por supuesto, esa noche no durmió.

Al día siguiente se despertó babeando sobre su mesa de madera pero con una torre de 400 páginas a su izquierda, la historia estaba escrita. Llamó a Steven Spilberg, lo invitó a comer un asado [con morcillas, chorizos y mollejas] y ahí le contó la fantástica idea que tenía. Su amigo lo miró un tanto desconcertado, un tanto fascinado y otro tanto, no menor, asustado; amablemente y sin muchas esperanzas aceptó poner a su disposición toda la tecnología de fines de los 70’s. Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher y una alfombra de dos metros conformaban el elenco de “A New Hope“, una de las películas más taquilleras de la historia. George Lucas lo había logrado y tenía que agradecerle a  la lámpara que se encendió en el momento justo.

Hoy, 32 años después de la presentación de la primera película de la saga, un chico que podría ser yo da por finalizado el último juego de la franquicia: “The Force Unleashed. Ultimate Sith Edition“. Con ello viene aparejada una crítica [buena o mala, según yo lo decida] y, con esta nota doy por inaugurada estas dos nuevas secciónes del blog: “Games” y “Reseñas“.

Muy bien, debo admitir que toda mi vida, como gran fanático de Star Wars, acérrimo lector de sus comics, historias secundarias e incanzable observador de las películas, quise poder controlar la fuerza, ser un Sith, tener un sable láser. Este nuevo juego, como ya lo habían hecho años atrás los “Jedi Knights“, me permitió eso, pero claro, con más movilidad, más gráficos y, obviamente, desde el llamativo Dark Side. Si, una vez que ingresamos al juego de 4 DVD’s y 24,5 GB, nos encontramos con “Starkiller” [el nombre que iba a tener, en principio, Luke Skywalker], un aprendíz del famosísimo Darth Vader que comple sus más terribles deseos.

A través de los pocos niveles que tiene el juego, la experiencia es muy satisfactoria, más allá de ser un juego en el que apretar el botón del mouse repetidamente nos permite destruir todo; sin contar que, por más pocos puntos que distribuyamos en la Fuerza, somos un personaje indestructible. Esta bien, somos un sith, deberíamos ser sumamente poderosos y ni un millón de Stormtroopers, Felucianos, Gamorreanos o simples rebeldes nos podrían hacer daño pero… matar a Darth Vader y vencer al Emperador en duelo ¿no será mucho? A pesar de esto, es entretenido: saltás allá, golpeas acá, matás a este otro y sos felíz. Las peleas contra los “bosses” son lo más interesante del juego, sumando, claro, el sistema de escenas de combate al mejor estilo cinematográfico.

El modo historia se hace corto, llegamos rápido a enfrentarnos contra Darth Vader en una pelea que, en principio, resulta imposible, pero cuando uno le agarra la mano se hace fácil [la segunda vez que lo vencí, no me sacó vida]. “¡Maté a Vader!” grité de emoción cuando cumplí con mi objetivo al ver que el “papá oscuro” atravesaba una ventana hacia el observatorio de Palpatine. Una vez ahí tengo la opción de rescatar a los rebeldes [y pelear contra el Emperador] o ir a liquidar a Vader. Elegí la primera, saqué el final bueno: yo muero, los rebeldes escapan, Vader está vivo, se crea la Rebelión, no se altera el continuum del espacio-tiempo. Sin embargo, no me pude contener, volví a jugar y elegí darle el golpe de gracia al moribundo [fue dificil pero lo logré]: los rebeldes mueren, el emperador me destrulle y me toma como discípulo, me pone un traje de asistencia vital y me manda a hacer dos misiones más [acá es donde la historia se va al diablo].

Tatooine y Hoth son los escenarios extras. En el primero luche contra el Rancor que matará Luke en “Empire strikes back“, no me resultó complicado dado que ya había matado a unos 7 u 8 antes. Luego de eso viene Boba Fett, no tiene oportunidad contra un Sith. Finalmente, la escena afuera de la cantina en Mos Eisley, Ben Kenobi muere en mis manos, bah, muere calcinado por el propulsor del Millenium Falcon al cual yo lo impulso con la Fuerza, su espíritu regresa y me da pelea, lo venzo. No alcanzo la nave, los rebeldes se escapan a buscar a Leia.

La segunda misión, con el planeta helado como escenario de batalla, está ubicada temporalmente durante “Empire strikes back“, esta vez, mi enemigo será el mítico y aburrido Luke Skywalker. Después de muchos rebeldes molestos y unos cuantos Wampas llego a enfrentarme con él: sin un Vader que se lo cuente, nosotros estamos destinados a decirle que es el hijo del asesino del Emperador, no nos cree, lo derrotamos y escapa. Más adelante, ya en el hangar de la base rebelde lo encontramos de vuelta, otra vez nos da pelea pero nuevamente cae. Le cuento que su papá murió en mis manos y que no era un Jedi, el odio lo corrompe y se pasa al Lado Oscuro, un “Fallen Luke” es nuestro oponente. Debo admitir que me costó vencerlo, es el enemigo más difícil del juego, pero una vez que lo hacemos, jugamos un ratito con sus sentimientos y escuchamos lo que siempre quisimos oir: “welcome to the Dark side, my apprentice“. Luke se pasa al otro lado y el juego termina.

Si bien los fanáticos ortodoxos pegarían el grito en el cielo con este final, yo, por mi parte, lo veo interesante. A fin de cuentas pasarán algunos años  en la historia real hasta que el espíritu de Exar Kun corrompa a Luke y lo traiga al Dark Side, acá se adelantan. No me pareció descabellado darle un giro de tuercas a una temporalidad absolutamente gastada. Eso si, estas dos últimas misiones son solo aplicables si terminaste el juego con el final alternativo, si mataste a Vader, sino no tienen sentido.

Que más puedo decir, para lo que pesa y los requisitos que pide, el juego no vale la pena; el Devil May Cry pesa menos y es similar.  La jugabilidad, en principio, es incómoda, nuestro personaje nunca apunta a donde debería y los duelos se basan en una mecánica básica: “rayo-rayo-telekinesis-golpe”. Pero… ¿quién te quita la experiencia de ser un Sith sumamente poderoso?

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en diciembre 22, 2009 en Geek Time, Reseñas

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: