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Aquella única foto.

14 Dic

Salí a caminar de noche, cuando la ciudad comienza a dormirse, para no cruzarme con nadie. Necesitaba despejar mi mente pero, como siempre, sucedió lo conrtario: pensé tanto que no descansé.

Partí desde mi casa. Saludé a mi familia con un “voy a tomar aire”, cerré la puerta y me quité la máscara de “todo esta bien”, me liberé como hago cuando estoy en completa soledad y comencé a caminar; sin rumbo, claro. Mirada al piso, mente en el cielo, pies en movimiento -no me importa lo que sucede a mi alrededor, me hablan, levanto la mano y sigo-, estoy purgando mi mente o llenándola aún más. Camino unas cuantas cuadras, no sé ni donde estoy, tampoco me interesa. Pero de un momento a otro las campanas de la iglesia me despiertan de mi automatismo, me encuentro a tres cuadras de tu casa, mi corazón late fuerte, me hace una mala jugada. Suenan las diez campanas y yo sigo en el mismo lugar, mirando la nada, quizás deseando que el destino te haga salir del kiosco para que te pueda ver un instante. No sucede.

Emprendo mi viaje de regreso luego de que dos sujetos en un auto me miran pensando que estoy drogado; no, se equivocan, estoy pensando, idiotas, pensando en alguien, en mi, en todo. Mirada hacia el piso, mente en el cielo, pies en movimiento. No quiero cruzarme con nadie, no quiero tener que explicar nada, quiero estar solo; camino, con paso lento y cancino, camino.

Al pasar por ciertos lugares veo mi auto, nos veo adentro, felices, escuchando musica, comiendo Oreos y esperando el amanecer. Parpadeo y la visión desaparece. Más allá estamos en un boliche sentados aparentando no ser nada, tomando gancia o fernet, riéndonos de los que están alrededor, esperando el momento para entrar al auto y darnos un beso en secreto. Parpadeo y el boliche está cerrado.

Llego a la puerta de casa, saco la llave, introduzco la primera en la cerradura, introduzco la segunda y me detengo un momento. Te veo por última vez, con la “República” de Platón sobre la mesa, intentando encontrar la forma para no besarme, conteniendo las ganas que van a explotar minutos después cuando me hagas felíz por última vez. De haber sabido que ese sería el último beso, quizás, te habría abrazado con más fuerza.

Giro la llave, me pongo la máscara una vez más: “hace calor” – balbuceo – “el centro está vacío”. Me siento en la compu y pienso en esa foto que siempre prometimos y nunca nos sacamos; entonces recuerdo otra, una foto que no pedimos, la única foto en la que estamos juntos. Pienso en el parecido que esto tiene con un cómic. Sonrío. La busco. Recuerdo ese momento. Te extraño. Dejo de escribir.

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3 comentarios

Publicado por en diciembre 14, 2009 en My mind

 

3 Respuestas a “Aquella única foto.

  1. Uki

    mayo 12, 2010 at 1:50

    Hace cuánto que algo nome producía catarsis…
    Me encantó!

     
  2. -

    octubre 4, 2014 at 15:45

    Quiero que solo vos me expliques porque estoy llorando después de leer esto. Se que pasaron unos largos cinco años y que esto ya no te importa, o sí, no lo sé, pero no puedo evitarlo…

    Vos.

    Por favor dedicate a esto. No te das una idea de las sensaciones que causas.

     
    • Tinianov

      octubre 4, 2014 at 15:58

      Pasó mucho tiempo hasta que pude leer esto sin que se me cayera una lágrima. Es de esas cosas que guardo con mucho cariño, creo que la potencia textual que tiene es producto del momento en el que fue escrito.
      Gracias, supongo que en algún momento volveré a escribir en algún medio, por el momento sólo escribo para mí.

       

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